El más pequeño y el más exclusivo de los tres. Un loft de una sola pieza, abierto y muy luminoso, pensado para dos: la cocina, el salón y el dormitorio comparten espacio y luz, sin tabiques que corten las vistas.
Y las vistas son el motivo del nombre. Desde aquí se ven los viñedos en socalcos y el pueblo entero, y a última hora de la tarde el valle se pone de un color que no sale en las fotos. Un refugio, en el sentido literal: el sitio donde uno se resguarda del ruido.