Estás en el corazón de la D.O. Ribeiro, la denominación de origen de vino más antigua de Galicia. Aquí el vino no es una etiqueta: es paisaje, historia y conversación.
La treixadura, la reina blanca
Si O Ribeiro tiene una uva emblema, es la treixadura. De ella salen los blancos aromáticos y equilibrados que han devuelto a la comarca su prestigio: flores blancas, fruta de hueso, un final mineral que recuerda que estas viñas crecen sobre socalcos de granito. Se acompaña de otras castas autóctonas —godello, loureira, albariño, caíño e brancellao en los tintos—, casi siempre en coupages que buscan el carácter del lugar más que el de una sola variedad.
El tostado, un dulce que es una joya
Pero la verdadera rareza es el vino tostado do Ribeiro. Se elabora con uvas seleccionadas que se dejan pasificar —secar lentamente— durante meses colgadas o sobre cañizos, concentrando el azúcar antes de una fermentación larguísima. El resultado es un vino dulce natural, ámbar, denso, de producción minúscula y precio de joya. Durante siglos fue el vino de los grandes acontecimientos; hoy es uno de los secretos mejor guardados de Galicia.
Cómo catarlo
De las grandes cooperativas a las pequeñas adegas familiares —los colleiteiros—, muchas bodegas abren sus puertas con visita y cata, casi siempre con reserva previa. La Ruta do Viño do Ribeiro vertebra la experiencia por toda la comarca, con propuestas para todos los niveles.
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