A Arnoia · Camino de Santiago
El Camiño Miñoto-Ribeiro
Una de las variantes jacobeas más antiguas y tranquilas —el camino del vino do Ribeiro— pasa justo por delante de la pensión.
El Camiño Miñoto Ribeiro es una de las rutas jacobeas más antiguas y evocadoras que unen el norte de Portugal con Santiago de Compostela. Sigue el curso del río Miño y se adentra en el corazón de O Ribeiro, la Denominación de Origen vitivinícola más antigua de Galicia, enlazando Braga con la ciudad del Apóstol a través de tierras de viñedos, aguas termales, monasterios y aldeas de piedra. No es un Camino masificado: es un itinerario tranquilo, verde y profundamente auténtico, donde el peregrino todavía camina por las mismas sendas que durante siglos recorrieron los arrieros que llevaban el vino do Ribeiro hacia las ciudades. Y lo mejor para nosotros: este Camino pasa literalmente por delante de nuestra pensión, en A Laixa (A Arnoia), en pleno tramo ourensano de la ruta.
En su recorrido ourensano, tras dejar atrás el norte de Portugal y cruzar la frontera por el valle del Miño, el Camino llega a Cortegada, donde confluyen las distintas variantes. Desde Cortegada la ruta ofrece dos opciones hacia Ribadavia: una versión 'fácil' de unos 13,10 km (aprox. 2 h 50 min) y otra 'difícil' de unos 21 km. El Camino entra en el municipio de A Arnoia procedente de Cortegada pasando por San Martiño de Valongo, A Barca, Louredo —con el monasterio/priorato de San Vicente— y Meréns, donde se conserva el humilladero. Aquí es clave la historia de A Barca: durante unos trescientos años existió un puente por el que los peregrinos cruzaban hacia Sampaio de Ventosela; tras su derrumbe en el siglo XVI, el paso fluvial de A Barca ganó protagonismo para mercancías, viajeros y peregrinos. Desde A Arnoia —tierra de aguas termales y de vino— el Camino continúa siguiendo el Miño en dirección a Ponte Castrelo o hacia A Reza rumbo a Ribadavia. Nuestra pensión, en A Laixa (A Arnoia), se encuentra justo sobre este tramo: el Camino pasa por delante del establecimiento, lo que lo convierte en parada natural para descansar, comer, dormir y sellar la credencial antes de afrontar la etapa hacia Ribadavia o de retomar camino desde el corazón de O Ribeiro. Qué ver en este tramo: la iglesia parroquial de San Salvador de A Arnoia (fundada en 1612) y la casa rectoral, antiguo priorato dependiente del monasterio de Celanova; las capillas de San Roque/San Vicente (s. XVIII), Nª Sª da Asunción en Lapela, San Antonio en Remuíño o San Amaro; el bosque de A Peneda, con abundantes alcornoques; las áreas recreativas de Inquiau (en el río), As Poldras (tras cruzar el puente medieval de Oliveira) y Os Castelos, islotes de granito en la desembocadura del Arnoia; y, cómo no, los viñedos y adegas de O Ribeiro y el Balneario de Arnoia (aguas mineromedicinales, en funcionamiento desde 1995).
El Camiño Miñoto Ribeiro hunde sus raíces en las viejas vías de comunicación entre Galicia y el norte de Portugal, trazadas en buena parte sobre la calzada romana Vía XVIII o Vía Nova (que unía Bracara Augusta, la actual Braga, con Lucus Augusti, Lugo), de la que aún se conservan miliarios y restos como la mansio de Aquis Originis en Lobios. Sobre esa herencia romana se superpuso, en la Edad Media y siglos posteriores, una intensa red de caminos de peregrinación y, sobre todo, de comercio. La vinculación entre Santiago y el vino de O Ribeiro es antiquísima —hay referencias documentales ya desde el siglo XII— y durante generaciones fueron los arrieros quienes, con sus recuas de mulas y caballerías, transportaban las barricas y pellejos de vino do Ribeiro por estos senderos hacia Compostela y otras ciudades, compartiendo camino con los peregrinos, hospederos y comerciantes. De ahí que el itinerario esté jalonado de puentes, hospitales de peregrinos, monasterios, iglesias, adegas y villas históricas. La ruta permaneció olvidada durante décadas hasta que, tras un trabajo de investigación histórica iniciado a finales de los años 90 (con el historiador Cástor Pérez Casal entre los impulsores), se creó en 2014 la Asociación Camiño Miñoto Ribeiro, con sede en Cortegada (Ourense), para recuperar, divulgar y lograr la oficialidad del Camino. El esfuerzo culminó en 2020, cuando el Cabildo de la Catedral de Santiago reconoció eclesiásticamente la ruta como Camino jacobeo, permitiendo a quienes lo completan obtener la Compostela. En cuanto a longitud, las cifras varían según el punto de partida: se habla de en torno a 265 km desde Braga (norte de Portugal) hasta Santiago de Compostela como recorrido completo, y de aproximadamente 174 km si se toma como inicio la entrada por la frontera gallega (Portela do Home / Lobios). Nota de honestidad: existen dos asociaciones distintas que emplean el nombre 'Miñoto Ribeiro' con trazados algo diferentes, lo que a veces genera cifras dispares (265–269 km desde Braga); la ruta que pasa por A Arnoia y cuya etapa Cortegada–Ribadavia está documentada es la de la Asociación Camiño Miñoto Ribeiro con sede en Cortegada.